El riesgo de ir a trabajar

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El estrés y los trastornos emocionales son, desgraciadamente, dos de los principales problemas de las sociedades desarrolladas.

La creciente exigencia de las empresas, la necesidad de incrementar la productividad en un entorno complejo y fuertemente competitivo, la sobrecarga de trabajo, la indefinición de roles y responsabilidades, las largas jornadas laborales, la incertidumbre sobre el futuro y las inestabilidad de los empleos, entre otras, están detrás de las causas que originan este creciente problema.

Que las bajas laborales por estrés, ansiedad y depresión hayan crecido un 30% en los últimos años, y que los trastornos mentales supongan la segunda causa de baja laboral en España, es un hecho que no debería dejar indiferente a nadie.

Las llamadas “enfermedades del trabajo” derivadas de tensiones laborales empiezan a alcanzar cifras verdaderamente preocupantes. Sólo los costes médicos directos y la pérdida de productividad laboral en España en el año 2002 sumaban la friolera cifra de 3.000 millones de euros.

Y las empresas no son ajenas a estas consecuencias, ya que se están viendo afectadas de manera muy notable sus cuentas de resultados, suponiendo una pérdida de liderazgo y competitividad, lastrando su rentabilidad e impactando de manera muy negativa en el desarrollo y motivación de su Capital Humano.

Cuando se aborda este problema se tiende a reducir su solución a la típica frase “esto es cosa del de Prevención”, pero debería ser responsabilidad y preocupación de todos promover el cambio organizativo para mejorar las condiciones de trabajo.

Bajo mi punto de vista, las Direcciones de RR.HH, junto con las Mutuas de Trabajo, deberían liderar este cambio de gestión para intentar involucrar y comprometer a toda la organización mediante modelos y estrategias de intervención que permitan crear entornos de trabajo saludables.

Resulta curioso que las medidas que proponen los expertos y que deberían reflejarse en cualquier Plan de Prevención de Riesgos Psicosociales no son nuevas y pasan siempre por quitar el miedo a aplicar conocidos remedios que existen desde hace tiempo pero que muchas empresas son, todavía hoy en día, reticentes a utilizar. El compromiso de las personas no surge de la nada, hay que fomentarlo y gestionarlo, pero ¿cómo?: Free Games for Mac, Free Games for ipad and Free Games for Iphone, without in app purchases or something like that Free Browser Games

  • Evaluando el Clima laboral y tomando medidas en función de los resultados (muchas empresas, o no miden el clima o, si lo hacen, no toman medidas correctoras).
  • Asegurando que las responsabilidades laborales son acordes con la capacidad del trabajador (si no evaluamos ni preguntamos, nunca lo sabremos).
  • Promoviendo oportunidades de interacción social entre los trabajadores (antes que profesionales somos personas, y no sólo de la cena de Navidad viven los trabajadores).
  • Fomentando la claridad, transparencia y comunicación (desgraciadamente, jugar al mus, ir de farol y esconder las cartas son prácticas de gestión bastante extendidas).
  • Formando a los mandos intermedios en habilidades y competencias de liderazgo y desarrollo de personas (“que vengan formados de casa” es una frase que se escucha con demasiada frecuencia).
  • Haciendo al personal partícipes de la estrategia, dando oportunidades de participar en las decisiones y acciones que afecten a sus puestos (“eso es cosa de la Dirección…”).
  • Promoviendo y diseñando puestos de trabajo que estimulen y ofrezcan oportunidades (el “esto es lo que hay” y “café para todos” suele ser lo más cómodo de gestionar).
  • Racionalizando los horarios para que permitan conciliar la vida profesional con la personal (“sé cuando entro pero no cuando salgo…”)

Entonces, ¿por qué muchas empresas tienen tanto reparo en utilizar las prácticas que se enseñan en cualquier Máster de RR.HH? ¿Quizás porque comprometen demasiado o sacan a relucir evidencias que a nadie le gusta reconocer? Por desgracia, en España tenemos un sentido del ridículo bastante desarrollado. No sé si esto tendrá algo que ver con el asunto, pero desde luego que negar la realidad o utilizar la “técnica del avestruz” (esconder la cabeza para no ver el problema), no son la solución.

Mientras tanto, la cruda realidad nos muestra que un número significativo de bajas laborales están relacionadas con factores psicosociales y que éstas están creciendo a un ritmo anual del 30-40% en los últimos cinco años.

Las malas lenguas apuntan a que el futuro no va a ser diferente, la inseguridad (laboral), la falta de control sobre el futuro y la incertidumbre no van a desaparecer, ¿hasta cuándo vamos a estar mirando hacia otro lado sin hacer nada mientras dejamos el camino sembrado de “cadáveres laborales”?

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