Vendedores profesionales de humo

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El humo es una suspensión en el aire de pequeñas partículas sólidas tóxicas que resultan de la combustión incompleta de un combustible. Por otro lado, las funciones básicas de un buen Directivo (o Manager) deberían ser: planificar, organizar, crear equipo, dirigir, coordinar, informar y controlar

Cuando ambos componentes se juntan en una empresa, o mejor dicho, cuando uno de ellos brilla por su ausencia, nos encontramos ante un perfil tóxico. Son los llamados Vendedores Profesionales de Humo, o Professional Smoke Sellers (PSS), y por desgracia, de eso hay mucho en las empresas.

 

Si un Directivo no fija metas, no establece objetivos, no planifica ni organiza, no se preocupa por su equipo, no le forma, no da feedback de cómo se están haciendo las cosas, no mide ni valora, entonces, ¿por qué se le paga? ¿Por crear y vender humo? Evidentemente, eso no es dirigir (que yo sepa) y de esta forma difícilmente conseguirá que la gente se movilice, ¿por qué van a esforzarse más si no saben adónde conduce? Y si a todo esto le añadimos la falta de transparencia y comunicación, ¿de dónde pretenden que saquen los trabajadores la implicación y compromiso necesarios? Algunos de los rasgos que caracterizan el perfil del Manager PSS ya los destacaba D. Ignacio Mazo en la  I HRParty, y no puedo estar más de acuerdo con él.

Si además, el Manager deja de lado las necesidades y sentimientos personales, habla mal de los demás, percibe cualquier crítica constructiva como un ataque, no reconoce los logros, no hace absolutamente nada por desarrollar vínculos razonables entre los compañeros, no desarrolla ni recompensa, no tiene un sólido criterio y toma decisiones “a dedo”, ¿tiene derecho a llevarse las manos a la cabeza ante comportamientos no deseados o disminuciones del rendimiento? La respuesta es rotundamente no. Es cierto que la motivación debe empezar por uno mismo, pero un buen Directivo no debería dejar el 100% de la misma en manos de cada empleado, no puede pretender que la gente vaya a trabajar motivada desde casa sólo por cobrar una nómina o conservar el puesto. Todo sobre Egipto y Tutankhamon exposicion, historia, turismo Tutankhamon exposicion

Hoy en día es más necesario que nunca aprender a trabajar en entornos desestructurados, desorganizados y cargados de incertidumbre. Eso no es malo en sí mismo, pero de ahí a que cualquier Directivo se sienta orgulloso de gestionar este tipo de entornos, y además no haga nada por mitigar sus efectos perversos, es cosa distinta. Es como si alguien prefiriera conducir con niebla o con lluvia en lugar de con un día soleado. Una cosa es que los Managers tengan que gestionar las empresas en un entorno desfavorable de crisis (factores exógenos) y otra bien distinta fomentarla, ser parte de la misma, e incluso presumir de sentirse como pez en el agua en ella (factores endógenos).

Independientemente de las duras decisiones que se deban tomar en una empresa, un buen Directivo debería ser capaz de inspirar en aquellos con los que trabaja credibilidad, respeto y confianza, siendo transparente, definiendo claramente los roles y cultivando las relaciones honestas. Y en los momentos malos, como decía D. I. Mazo, debería ser capaz de explicar el por qué de determinadas decisiones y asegurarse de que la gente las entienda, por muy duras que éstas sean.

Si de manera frecuente alguien en la empresa se siente como una extensión de su propia mesa o como parte del mobiliario de un departamento, que no se preocupe, no le está pasando nada raro, seguramente estará bajo la influencia de auténticos profesionales de la venta de humo, muy probablemente  miembros honoríficos del Steering Committee.

Desgraciadamente, en muchas ocasiones el cáncer en las organizaciones viene de dentro, por factores endógenos, sin duda acrecentado por la difícil coyuntura económica que estamos viviendo. Pero no le echemos toda la culpa a los clientes ni a los mercados, algo estarán haciendo mal algunos Directivos cuando se dedican más a crear, empaquetar y comercializar humo, que al resto de funciones genuinamente ejecutivas.

Resulta curioso que este perfil de Manager PSS “dirige” (por decir algo) con viento a su favor, pues muchos trabajadores son lo suficientemente maduros y profesionales como para mantener los mismos niveles de desempeño pase lo que pase.

Sin embargo, en estos difíciles tiempos que corren, ¿quién es el valiente que levanta la voz simplemente porque siente cómo el humo le va intoxicando, lenta pero inexorablemente, los pulmones? El consuelo que queda es que no hay mal que por bien no venga, ni mal que cien años dure…

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